François Clouet - “La carta amorosa” (h. 1570, óleo sobre papel montado sobre tabla, 41 x 55 cm, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid)
Es
asombrosa la facilidad que tienen algunos artistas para sintetizar una
historia completa en una imagen tan sencilla como la que tenemos aquí. François Clouet pintó este pequeño cuadro más o menos en la misma época que la Dama en el baño
que veíamos ayer. Las dos protagonistas se parecen un poco, lo que no
quiere decir que sean la misma persona. En casi todos los cuadros de la
Escuela de Fontainebleau encontramos el mismo ideal de belleza femenino:
frente despejada, cejas finas, ojos almendrados, nariz recta y larga y
boquita de piñón. Así que es lógico que todas las damas se parezcan un
poco. La chica ha escatimado un poco en cuanto a indumentaria, una
ligera gasa transparente que no deja mucho margen a la imaginación, pero
no en el tocado ni en los pendientes, gracias a los cuales sabemos que
es una dama de alta alcurnia. Su pretendiente es un joven atractivo, muy
emperifollado, que la mira con ojos de deseo, estudiando su reacción
ante la carta de amor que le entrega la anciana celestina. Pero ella nos
mira a nosotros, con una sonrisita pícara, haciéndonos cómplices del
jueguecito amoroso que se trae con el galán. No sé porqué pero me da la
sensación de que está dispuesta a hacerle sufrir un poquito más. Hoy te
toca ducha fría, chaval.

No hay comentarios:
Publicar un comentario